Se relata cómo en la final de la Copa América, hinchas colombianos, en mayor número que los argentinos, rompieron la barrera de seguridad, lo que provocó la liberación de controles y el ingreso masivo al estadio.
Esto causó una demora de 40-45 minutos en el inicio del partido. Posteriormente, la policía implementó controles internos, escaneando entradas y retirando a quienes no las poseían, normalizando la situación para el desarrollo del encuentro.