Se establece una comparación entre la gestión de Kicillof y la de Adorni, sugiriendo que Kicillof habría tenido la capacidad de realizar negocios durante años sin mayores contratiempos, a diferencia de Adorni, quien es presentado como alguien que se encontraba en una situación más precaria.
Se alude a la existencia de corrupción y escándalos vinculados a Adorni, contrastando con la aparente capacidad de Kicillof para operar en un entorno de negocios, aunque no se detallan los negocios específicos de ninguno de los dos.