Caracas vive una jornada de luto tras el terremoto, con una sensación generalizada de tristeza y numerosos negocios cerrados. A pesar de que la capital no fue la zona más devastada, la población se muestra visiblemente afectada por la tragedia.
Se decreta una semana de duelo nacional, suspendiendo actividades y actos conmemorativos. Las universidades también suspenden clases hasta nuevo aviso. La normalidad se ve interrumpida, y el país se sumerge en un ambiente de profunda consternación, esperando superar esta difícil etapa.