La saturación del transporte público se hizo evidente en la Estación Once, donde miles de pasajeros esperaban colectivos para regresar a sus hogares tras la suspensión del servicio del Tren Sarmiento. Las filas kilométricas y la escasez de unidades generaron una espera de hasta dos horas, exacerbada por las bajas temperaturas.
Los usuarios expresaron su frustración y bronca ante la falta de alternativas y la ineficiencia del sistema de transporte. Muchos de ellos, ante la imposibilidad de tomar un tren, se vieron obligados a recurrir a colectivos con tarifas significativamente más altas que las del tren, lo que representa una carga económica adicional.
La situación pone de manifiesto la vulnerabilidad del sistema de transporte ante imprevistos como accidentes o suspensiones, y la falta de planes de contingencia efectivos para mitigar el impacto en los usuarios, especialmente en condiciones climáticas adversas.