A pesar de los picos de frío intensos, el promedio general de temperatura en los últimos 30-40 años ha aumentado, evidenciando el cambio climático. Los inviernos actuales, aunque con momentos crudos, no se comparan con la rigurosidad constante de décadas pasadas.
Se describe una polarización climática, donde los extremos se acentúan, generando una sensación de inestabilidad y dificultad para adaptarse a las condiciones cambiantes.