Una mujer consulta si su esposo es víctima de brujería debido a sus celos nocturnos y sueños de infidelidad. Se explica que los espíritus malignos pueden generar perturbaciones, celos y hacer ver cosas que no existen en la pareja.
Se ofrece una solución para vencer estas influencias negativas, indicando que se requiere concentración y seguir ciertas indicaciones. Se menciona el caso de Daniela Moreira, quien buscó ayuda en un centro espiritual durante su embarazo y realizó trabajos para niños, supuestamente para perturbarlos.