Se multiplican los casos de intentos de secuestro a mujeres en Argentina, utilizando autos de aplicación como modus operandi. Las víctimas relatan experiencias de terror al subir a vehículos donde viajan dos personas o se desvían rutas sin justificación aparente.
Valentina, una de las víctimas, compartió su experiencia al notar la presencia de un segundo hombre en el auto de aplicación y cómo el conductor intentó disuadirla de su desconfianza. A pesar de haber denunciado el hecho en la aplicación, no recibió respuesta, y la policía se muestra reacia a tomar este tipo de denuncias como tentativas de secuestro sin pruebas contundentes.
Se debate la efectividad de las denuncias y la responsabilidad de las empresas de aplicación en la seguridad de sus usuarios. La falta de controles y la ausencia de patentes en muchos vehículos agravan la situación, generando un clima de inseguridad generalizada.
Se compara la situación con El Salvador, donde se implementaron medidas drásticas contra la delincuencia, y se cuestiona por qué Argentina no adopta un enfoque similar. La falta de acción estatal y la percepción de impunidad son factores clave en el aumento de la delincuencia.