Se declara que toda arma de destrucción se volverá impotente y que se vivirá en paz, sin temor al terror. Se afirma que los enemigos se mantendrán lejos y que quien ataque caerá derrotado, conforme a las promesas del profeta Isaías.
Se proclama la liberación de las "saetas envenenadas" del enemigo, las mentiras del mentiroso y las trampas de Satanás. Se asegura que ninguna arma de ataque triunfará y que toda voz acusadora será silenciada, debido a las grandes y maravillosas promesas divinas.