Se analiza el camino de Argentina en el Mundial, defendiendo la posición del equipo de haber culminado primero en su grupo. Se argumenta que, independientemente de los rivales que surjan en las fases siguientes, la clave es haber realizado lo propio y clasificar. Se descarta la idea de que el camino sea fácil, mencionando la fortaleza defensiva de Cabo Verde.
Se descarta la noción de "suerte" en la conformación del cuadro de competición, afirmando que Argentina hizo lo que debía hacer. Se recuerda que el camino inicial incluía a Portugal o España, y que los cruces posteriores son lógicos en un torneo de esta envergadura. La tranquilidad radica en que el equipo ha demostrado mantener los pies sobre la tierra y no subestimar a ningún rival.