A pesar de la llegada de miles de toneladas métricas de alimentos y donaciones para los damnificados del terremoto en Venezuela, la distribución se ve obstaculizada por la desorganización de los organismos estatales y el personal en los refugios.
Esta situación genera malestar y limitación en el acceso a los recursos, llevando a la recomendación de entregar donaciones a centros de acopio más fiables como universidades o el Parque del Este. La desconfianza en el manejo de la ayuda humanitaria persiste entre la población afectada.