Se retoma la discusión sobre la venta de pelo, mencionando la aparición de "pelo natural" en búsquedas online, lo que sugiere que la actividad no es ilegal per se. Sin embargo, surge la preocupación por prácticas ilícitas asociadas, como el robo de cabello, que se realizaban mediante intimidación en peluquerías o incluso en la calle.
Se relata el testimonio de un hombre que describía cómo abordaba a personas rubias en peluquerías, las amenazaba con un arma y les cortaba el pelo. Esta práctica, asociada a un alto riesgo, se compara con la venta de otros objetos usados. La conversación deriva hacia la procedencia del pelo, mencionando casos de robo y la posibilidad de que se mezcle pelo de cadáveres o de animales (cola de caballo) en el mercado, especialmente en contextos de empobrecimiento extremo como en la India.