Se advierte sobre la posibilidad de un desborde social en Venezuela debido a la falta de distribución de la ayuda humanitaria a los damnificados del terremoto.
Se compara la situación con catástrofes anteriores en Haití y Argentina, donde la ayuda (agua, colchones, alimentos) no llegó a la población y quedó retenida en galpones, generando descontento y malestar. Se menciona la corrupción de personal policial que se robaba dólares encontrados entre los escombros.
Se teme que en Venezuela ocurra algo similar, con la acumulación de donaciones mientras la gente en los refugios sufre hambre y escasez. La falta de respuesta gubernamental y la desesperación generalizada podrían desencadenar situaciones de saqueo y violencia, sumado al hecho de que parte de la población está armada.