Se debate si el "país en llamas" genera indignación generalizada. Mientras algunos consideran que la gente está indignada, otros, como Adorni, sugieren que quienes expresan esa indignación son "conspiradores" o "golpistas". Milei parece respaldar esta visión al calificar a quienes hablan en nombre de la gente como conspiradores.
Se cuestiona la narrativa de que el país está en llamas y se sugiere que hay una desconexión entre la percepción de algunos sectores y la realidad. La figura de Adorni se presenta como alguien que minimiza o desestima las preocupaciones ciudadanas, mientras que Milei apoya esta postura.