Se cuestiona el "comportamiento de casta" de Adorni, quien presuntamente utilizaba a su secretaria privada, Mercedes Coxis, para realizar compras personales y mandados, aprovechando su posición como funcionario público.
Se considera que el uso de la tarjeta corporativa para gastos personales, como la compra de electrodomésticos o artículos para el hogar, es una conducta inaceptable y potencialmente delictiva que podría acarrear consecuencias legales para Adorni y Coxis.