En El Cairo, jóvenes compiten en videojuegos en cafés abiertos las 24 horas, evidenciando una fuerte afición que a menudo interfiere con sus estudios y rutinas.
Estos establecimientos se han convertido en un negocio próspero, atrayendo a jugadores de todas las edades que pasan largas horas inmersos en el mundo digital. El costo de una hora de juego es accesible, lo que fomenta estancias prolongadas y un flujo constante de clientes.