La devastación en Venezuela tras los recientes terremotos es total, afectando a miles de personas y dejando un gran número de desaparecidos. La falta de preparación del país, tanto a nivel edilicio como en servicios de salud e insumos, agrava la tragedia. Se compara la situación con atentados, pero se aclara que en este caso es la naturaleza la causante.
Además de la catástrofe natural, se suman los saqueos y el aprovechamiento de la situación por parte de algunos individuos. La desesperación de los familiares por encontrar a sus seres queridos y la falta de capacidad de respuesta del gobierno generan un clima de caos y malestar social. La comunidad internacional observa con preocupación la magnitud de la catástrofe.