Se describe la crítica situación en Venezuela tras el terremoto, con "morgues a cielo abierto" y una evidente falta de organización estatal para gestionar la crisis y retirar los escombros. Se denuncia la "Venezuela del desastre" y la "narcodictadura" que se está desnudando ante el mundo.
Se menciona que la cifra oficial de muertos es de 1719, pero se advierte que hay un "reguero de cadáveres", lo que sugiere que la cifra real podría ser mucho mayor. El miedo a una caída precipitada del gobierno se cierne sobre el país, mientras la comunidad internacional observa la magnitud de la tragedia.