Se produjo un enfrentamiento entre civiles y funcionarios de seguridad en medio de la remoción de escombros tras el terremoto.
Los civiles intentaban colaborar activamente en las tareas de rescate, removiendo escombros con picos, palas e incluso con sus propias manos, pero se toparon con la inacción de las fuerzas de seguridad.
La frustración de los ciudadanos escaló hasta el punto de agredir a dos funcionarios, a quienes acusaron de estar robando entre los escombros, generando una tensa situación que evidenció la profunda crisis social y económica del país.