En Venezuela, cientos de familias desplazadas por un terremoto viven a la intemperie en un campamento improvisado en La Guaira. Enfrentan condiciones extremas, con carpas precarias y sin acceso a servicios básicos de agua o luz.
El riesgo sanitario para los niños se incrementa ante la inminente llegada de una onda tropical. Los damnificados denuncian fallos estructurales en las edificaciones colapsadas y temen las constantes réplicas y la suspensión de las tareas de rescate.