El circuito de Silverstone presenta una combinación de curvas famosas como Maggots, Beckett y Chappell, que actúan como un "lavarropas aerodinámico". Los pilotos transitan la recta Wellington de 650 metros hacia una frenada complicada en Brooklyn, seguida por la curva Duffield y la antigua recta de boxes, sector que exige mucho a los pilotos.
Se destaca la curva Copse, recordada por el despiste de Michael Schumacher en 1999, que lo dejó fuera de la lucha por el campeonato. La vuelta se cierra en la recta Hamilton, nombrada en honor a un piloto, tras pasar por las curvas 16, 17 y 18.