La selección alemana enfrenta fuertes críticas tras su eliminación en el Mundial, evidenciando una falta de actitud y juego en partidos clave como contra Ecuador.
El capitán Joshua Kimmich admitió la autocrítica, reconociendo que el equipo no enfrentó rivales de peso hasta instancias avanzadas y subestimó a sus oponentes. Esta declaración resuena con la percepción general de un desempeño deficiente a lo largo del torneo.
Se compara la situación con la selección paraguaya, que tras una derrota contundente se reinventó y mejoró su performance. La eliminación alemana, especialmente por caer en esta instancia, es vista como un golpe doloroso que marca un antes y un después, con pedidos de renuncia para el entrenador actual.