El narrador relata una anécdota ocurrida en una parrilla de San Isidro. Al momento de pagar, se entera que la persona que lo atendió en la cocina había entrado a robar a su casa años atrás.
El exconvicto, que cumplió su condena, estaba trabajando en el restaurante. El narrador, a pesar de la situación, expresa una postura de perdón y reflexión sobre las vueltas de la vida.