Se observa una tensión latente en Venezuela, donde militares con armas son vistos con recelo por la población, que demanda su colaboración activa en las tareas de rescate tras el terremoto.
La ciudadanía expresa su deseo de que los militares dejen de lado las armas y se aboquen a ayudar en la remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes.
Este sentimiento de desconfianza hacia las fuerzas armadas se suma a la crítica generalizada hacia el régimen de Maduro y la percepción de que los políticos aparecen para solucionar problemas que ellos mismos agravaron.