Europa atraviesa una severa ola de calor con 200 millones de afectados y al menos 1300 víctimas fatales. Las temperaturas extremas, que rozan los 38 grados y superan esa marca en sensación térmica, se extenderán durante toda la semana.
Los sistemas de salud se encuentran desbordados, con funerarias saturadas y personal médico al límite de su capacidad. El 85% de las víctimas fatales son mayores de 65 años y muchas de las muertes se registraron en domicilios particulares, dificultando la atención.