Se aborda la compleja identidad política de Javier Milei, quien rechaza etiquetas como "progre" pero defiende ciertos derechos.
Milei expresa respeto por la diversidad sexual, la educación sexual integral y los derechos de la mujer, y condena las dictaduras.
Sin embargo, se distancia de aspectos del "manual del progresista", como la economía ortodoxa, que considera una herramienta útil, y critica la emisión monetaria y el gasto público como generadores de inflación.
También se menciona su crítica a las dictaduras de Cuba y Venezuela, calificándolas como tales desde los tiempos de Chávez.