El mercado inmobiliario argentino se encuentra frenado, con una notable ausencia de consultas de compra-venta en los últimos dos meses.
Este parate se atribuye a dos factores principales: la demora en la implementación del régimen de blanqueo fiscal, que esperaba dinamizar el sector, y la suba del dólar en junio, que incrementó los costos y dificultó las negociaciones.
Además, el ingreso al segundo semestre del año genera incertidumbre sobre la evolución económica y su impacto en el mercado de la vivienda.