Los médicos voluntarios en La Guaira enfrentan un profundo cansancio físico y mental tras cinco días de arduo trabajo en la zona de desastre. La exposición constante a imágenes impactantes y el peso de las historias de los sobrevivientes comienzan a afectar su estado psicológico.
A pesar de la preparación para situaciones difíciles, la magnitud de la tragedia y el sufrimiento humano experimentado en La Guaira superan sus límites. La necesidad de disociarse para poder continuar con la labor se vuelve un desafío, así como el manejo de sus propias emociones ante la devastación.