Marruecos dio la sorpresa al eliminar a Países Bajos del Mundial, un triunfo que resuena con un tinte de justicia para los pueblos oprimidos y colonizados. La victoria de la selección africana se celebró en Ámsterdam y otras ciudades con grandes comunidades marroquíes.
El partido se vivió con gran intensidad, y la comunidad marroquí en Países Bajos, a menudo discriminada, encontró en esta victoria un motivo de orgullo y celebración. El resultado pone de manifiesto que en el fútbol, el talento y la garra pueden superar las potencias establecidas.
Marruecos ha demostrado su fortaleza futbolística en diversas ocasiones, incluyendo un triunfo previo sobre Argentina en el Mundial Sub-20 y un cuarto puesto en el Mundial pasado. Ahora, su camino en el torneo continúa enfrentando a potencias, pero con la convicción de poder dar pelea.