Jonathan Edwards, a los 19 años, tomó 70 resoluciones que marcaron su vida, siendo la principal glorificar a Dios. Esta decisión, tomada en la adolescencia, tuvo repercusiones duraderas.
Años después, en el 2015, se amplió esa resolución, comprometiéndose a hacer la obra de Dios de la manera de Dios y para Su gloria, enfatizando que la motivación debe ser agradar al Señor y no buscar el aplauso humano.