Fortunata reflexiona sobre la percepción de Puerto Madero, atribuyendo el rechazo y las críticas a la envidia. Sostiene que llegar a vivir allí implica ser exitoso y tener un nivel de vida superior al promedio.
La influencer compara la situación con los iPhones, criticados pero deseados. Aborda los comentarios negativos que recibe Puerto Madero, como "es grasa" o que allí viven "narcos y prostitutas", desestimándolos como provenientes de personas que no viven en el barrio y que proyectan su propia envidia.