La doctora Evangelina Cueto explica que la fiebre, definida como una temperatura corporal de 37.5°C a 38°C, es un mecanismo de defensa del organismo para combatir infecciones mediante la activación de glóbulos blancos.
Señala que el objetivo de los antitérmicos (como paracetamol o ibuprofeno) no es bajar la fiebre en sí, sino aliviar los síntomas desagradables que la acompañan, como el decaimiento o el dolor corporal. La intervención con antitérmicos se considera a partir de los 38°C o si el paciente presenta malestar significativo, incluso con temperaturas subfebriles (37.5-38°C).
Los antitérmicos pueden usarse en todas las edades, siendo el paracetamol la primera opción en menores de 6 meses y el ibuprofeno una alternativa a partir de esa edad, siempre bajo indicación pediátrica.