Los jugadores de Paraguay celebraron eufóricamente su histórica victoria contra Alemania, avanzando en el Mundial. Las imágenes muestran la emoción de los futbolistas, incluyendo a aquellos que erraron penales pero se unieron en el festejo.
El director técnico Gustavo Alfaro, a quien apodaron "papá grande", inspiró a sus jugadores a ser "guerreros" y a jugar como leyenda, recordando a Diego que estaría presente espiritualmente. Alfaro logró convencer a sus jugadores de sus capacidades, similar a como Scaloni lo hizo con la selección argentina.
La victoria paraguaya se considera un triunfo latinoamericano, un logro contra el poderío europeo. La hinchada paraguaya en Boston y en Buenos Aires celebró con gran fervor, reconociendo la garra y el espíritu de lucha del equipo.
Alfaro, a pesar de las críticas de figuras como Chilavert, logró unificar al equipo paraguayo. El técnico enfatizó la importancia de los orígenes humildes, la "tierra colorada", como fuente de fortaleza y sacrificio para los jugadores.