Cientos de familias en Caracas han decidido abandonar sus hogares dañados por los terremotos y vivir a la intemperie, en carpas y espacios públicos, por temor a regresar a los edificios. A pesar de certificaciones de habitabilidad, la desconfianza persiste.
Aproximadamente mil familias se encuentran en esta situación, esperando soluciones habitacionales mientras las autoridades evalúan la seguridad de las estructuras afectadas por los sismos.