Se califica el reciente evento como el "escándalo más grande del gobierno", calificándolo de vigente y de gran impacto político.
Se cuestiona la naturaleza de la salida de un funcionario, diferenciando entre una renuncia por ruido político o motivos personales, y una situación vinculada a la corrupción.
Se afirma que el evento en cuestión no está relacionado con corrupción, pero se insinúa que genera un gran escándalo y debate político.