Se desmitifica la idea de que los grandes medios de comunicación crearon el fenómeno de Javier Milei.
Se argumenta que, si bien los medios le dieron espacio, el interés se basaba en el rating y la novedad que representaba Milei, no en un apoyo editorial.
El fenómeno Milei se considera espontáneo y silvestre, ya que el líder lograba conectar con el enojo social preexistente.
Se señala que la curiosidad generada por Milei impulsó a muchos, incluidos periodistas, a buscar entender sus ideas y su discurso.