Se analiza el riesgo que corre Javier Milei de caer en un escepticismo generalizado, similar al que afectó a Alberto Fernández.
La confianza se erosiona cuando las promesas no se cumplen y el discurso presidencial se distancia de la realidad, como ocurrió con la foto de Olivos.
Un presidente pierde su capacidad de explicar la situación y de generar credibilidad cuando las mentiras se acumulan, llevando a la sociedad a dudar de sus palabras.
El análisis sugiere que Milei podría estar entrando en un período donde la sociedad ya no le cree, afectando su capacidad de gobernar y de llevar adelante su plan.