El segmento cuestiona por qué Pentecostés se considera el inicio de la temporada de lluvia espiritual y reafirma que la cosecha final está asociada a la venida de Cristo. Se enfatiza la necesidad de la "lluvia tardía" para que el fruto madure antes de la cosecha, lo que implica que la iglesia se encuentra en los "últimos tiempos de los últimos días".
Se profundiza en el concepto de "bautismo en el Espíritu Santo", explicando que implica una inmersión completa y ser "poseídos" o "sumergidos" en el poder del Espíritu. Se contrasta esto con un simple "rocío", destacando la necesidad de que el Espíritu Santo gobierne y tome control absoluto de la vida de los creyentes y de la iglesia.