Se analiza la nueva doctrina de Estados Unidos respecto a Venezuela, la cual se enfoca en el control de recursos como el petróleo, en lugar de una ocupación militar tradicional con presencia de tropas y ayuda humanitaria integral.
Se critica que esta doctrina no es útil en situaciones de catástrofe natural, ya que la prioridad de EE. UU. parece ser asegurar la extracción de petróleo, descuidando la asistencia a la población afectada por el terremoto. Se cuestiona si esta estrategia servirá para democratizar el país.
Se compara con el caso de Panamá, sugiriendo que el interés de EE. UU. se limita a corredores estratégicos y no a una intervención completa para el bienestar general. La falta de una fuerza de ocupación real y la ausencia de ayuda operativa dejan a la población venezolana en una situación de total abandono.