Se afirma que el gobierno federal, o al menos un sector de él, mantiene una mirada crítica hacia la Educación Sexual Integral (ESI).
Se compara esta postura con la de Agustín Laje, quien también ha expresado críticas similares, pero se señala que Laje siempre ha hecho públicas sus opiniones, a diferencia de Mucio.
Se sugiere que la adopción de estos temas por parte de Mucio y el gobierno de la ciudad responde a una estrategia para capitalizar el "espíritu de época" y atraer al electorado libertario.