Casemiro marcó el gol del empate para Brasil, que había estado buscando el gol de forma insistente a través de centros al área. El gol llegó a los 11 minutos del partido, igualando el marcador 1-1 contra Japón.
La jugada del gol se inició con un centro preciso de Gabriel Magalhães que encontró la cabeza de Casemiro. A pesar de los pedidos de fuera de juego, el tanto fue validado. Este gol representa el décimo tanto de Casemiro con la selección brasileña en 90 partidos.
Japón había logrado ponerse en ventaja previamente con un gol de Sano, pero la presión constante de Brasil y la efectividad en los centros finalmente rindieron frutos para igualar el encuentro.