La angustia se apodera de los padres de Lucas, un niño de 8 años con doble nacionalidad argentina y venezolana, desaparecido tras el terremoto en Venezuela.
Lucas se encontraba en la casa de su tío cuando ocurrió el sismo. Sus padres, que regresaron recientemente a Venezuela, mantienen la esperanza de encontrarlo con vida, aferrándose a los leves movimientos y respuestas detectadas bajo los escombros.
La madre relata la desesperación de no poder contactarlo directamente y la fe en un milagro para hallarlo con vida.