Brasil se compromete a colaborar con Venezuela tras el terremoto, enfocándose en la ayuda humanitaria y la fase sanitaria. El ministro de defensa brasileño, Mucio, se reunió con su par venezolano para coordinar esfuerzos.
Se plantea la necesidad de reconstrucción de viviendas, aunque se advierte que medidas temporales como carpas o containers no equivalen a una vivienda digna. La infraestructura básica como servicios cloacales, de luz y gas se encuentra colapsada o destruida, y se destaca la importancia de construir de forma antisísmica, aunque esto represente un costo mayor.
Se critica la falta de vivienda digna en un país rico en petróleo pero sumido en la pobreza, y se cuestiona la ayuda económica de Estados Unidos, considerándola insuficiente. Brasil propone un plan de viviendas progresivas, reconociendo la experiencia en crisis sociales en Latinoamérica.