Bolivia aplicó un régimen de tipo de cambio flexible, reemplazando el esquema fijo que estuvo vigente durante 15 años, con el objetivo de lograr la estabilización macroeconómica.
El Banco Central de Bolivia estableció la nueva cotización oficial del dólar en 9,73 bolivianos, superando los 6,96 bolivianos previos. El viceministro de Pensiones y Servicios Financieros, José Valencia, calificó la medida como un "sinceramiento de la economía" tras tres años de desorden y diversos tipos de cambio.
Se espera que la cotización se ajuste según la oferta y la demanda, y no se prevén cambios abruptos en los precios de productos básicos afectados por la escasez de divisas.