Los ciudadanos rusos en Moscú experimentan escasez de combustible como consecuencia de los recientes ataques de Ucrania a refinerías rusas.
Algunas estaciones de servicio en la capital moscovita cerraron o registraron largas colas, con esperas de hasta una hora para cargar combustible.
El presidente Vladimir Putin reconoció que los ataques con drones ucranianos provocaron escasez, pero afirmó que Rusia está abordando la situación. A pesar de la escasez, los precios se han mantenido estables en las principales estaciones de servicio.