Se investiga si la víctima, Ana Soraya, tenía una restricción perimetral contra su agresor, lo que indicaría una convivencia interrumpida y posible violencia previa. El hombre habría regresado a la casa a pesar de la orden de alejamiento.
La hipótesis principal apunta a que una discusión desencadenó la agresión fatal. La evidencia de golpes y puñaladas, junto con el incendio intencional, configura un claro caso de femicidio. La policía busca determinar si existían antecedentes de violencia doméstica.