La preocupación por una posible crisis sanitaria en La Guaira aumenta debido a la gran cantidad de cuerpos y la falta de capacidad de las morgues para procesar la situación.
Los médicos que participan en las tareas de rescate advierten sobre la necesidad de trabajar con tapabocas ante el olor a muerte y el calor extremo que agrava el riesgo de enfermedades.
Se estima que podría haber más de 45.000 muertos bajo los escombros, lo que genera una tremenda preocupación sanitaria y consecuencias para las viviendas y la población.