Se debate si el caso Adorni ha dañado la "batalla cultural" impulsada por el gobierno. Se señala una "doble vara moral" en la sociedad argentina, donde acusaciones contra figuras como Adorni generan un gran revuelo político, mientras que casos de corrupción más graves contra otras figuras (como Cristina Kirchner) tienen menor impacto.
Agustín Laje argumenta que existen dos Argentinas morales distintas: una sensible a la corrupción y otra insensible. La sensibilidad del votante libertario ante las acusaciones contra Adorni contrasta con la indiferencia ante condenas a otros políticos.