Se analiza la figura de Manuel Adorni y su desempeño como Jefe de Gabinete, destacando una supuesta falta de preparación y torpeza en sus primeras apariciones públicas, como la relacionada con su estadía en Nueva York.
Se cuestiona si Adorni ha estado a la altura del cargo, considerando que, según algunas opiniones, su rol inicial fue más el de un replicador de las ideas de Javier Milei y un ejecutor de su estrategia electoral, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, que el de un gestor con capacidad de articulación.
Se sugiere que su función principal pudo haber sido la de contener el ascenso de otros sectores del gobierno, particularmente aquellos cercanos a Santiago Caputo, y que su gestión como Jefe de Gabinete careció de acciones concretas.
Sin embargo, se reconoce su efectividad como vocero y su rol en la campaña electoral, logrando replicar la agresividad y el estilo de Javier Milei, lo cual fue funcional en el contexto de las elecciones.