La etapa adolescente se caracteriza por una fuerte influencia de la opinión del grupo de pares en la construcción de la identidad, debido a que la amígdala comanda esta etapa y la corteza prefrontal aún no está completamente desarrollada.
Los padres deben identificar cuándo la presión social se vuelve negativa, como en el caso del consumo de alcohol o apuestas online. Sin embargo, también puede ser positiva, como la adhesión a causas ecologistas o deportivas.
Es fundamental que los adultos creen un ecosistema favorable para los adolescentes, influyendo positivamente en su cultura y compartiendo conversaciones sobre preocupaciones sin que se vuelvan personales. Descalificar las influencias de los amigos puede ser contraproducente.