A pesar de que el gobierno venezolano reporta más de 10.800 voluntarios inscritos para las labores de rescate tras el terremoto, muchos ciudadanos continúan acudiendo por su cuenta y llegan antes que los cuerpos de seguridad del Estado. Estos voluntarios, a menudo con recursos propios, se adelantan a los rescatistas profesionales equipados.
La activación de redes de solidaridad interna ha sido conmovedora e impresionante, demostrando la resiliencia del pueblo venezolano. Sin embargo, la falta de una respuesta estatal coordinada y la saturación de los servicios de emergencia plantean serios desafíos para la atención integral de la emergencia.